VACUNAR A LOS NIÑOS PARA PROTEGER A LOS ADULTOS ES VERGONZOSO. SI DE VERDAD QUEREMOS CUIDAR A LOS NIÑOS, ACABEMOS CON EL HACINAMIENTO DE SUS AULAS; SE MERECEN TRABAJAR COMO CUALQUIER ADULTO

¡SE ACABÓ LA FARSA, PERO SEGUIMOS CON LA VENDA!

¿Acaso frenó el megabrote de los médicos de UCI en Málaga

la tercera dosis que recibieron recientemente?

Es evidente que las vacunas no terminan con la transmisión. Si los niños siguen apiñados, seguiremos con la fuente de brotes familiares que tiene a España hundida en la miseria

¿Cuántas veces nos pedirán que los vacunemos?

¿Para qué?