Evaluación Continua y Sin Sorpresas: Así trabajaremos este curso
Sé que hablar de exámenes constantes puede sonar obsesivo y generar el típico suspiro en casa: “¿Otra vez matemáticas?”. Lo entiendo. Pero nuestro objetivo es justamente el contrario: convertir la evaluación en una rutina tan natural que deje de ser una fuente de ansiedad. Si el trabajo es diario, la materia no se acumula, el estrés desaparece y el alumno siente que domina la asignatura.
Para lograrlo, nos marcaremos tres objetivos:
- Planificación total: Desde el primer día conocerán las fechas de las 14 pruebas de unidad y el trabajo de investigación. Todo estará programado al detalle, dejando margen para imprevistos (excursiones, festivos, etc.).
- Radiografía constante: Además de los controles oficiales, haremos pequeñas pruebas intermedias casi todas las semanas (algunas orales, otras grupales o con apuntes). No buscan «pillar», sino darme una foto en tiempo real de cómo va cada alumno y evaluar habilidades y criterios que un examen tradicional no mide.
- La «Prueba de Arrepentimiento»: Nada más acabar el examen, subiré a su curso el examen resuelto por mí, para que puedan verlo y reflexionar. Justo en la clase posterior a cada control, quien sienta que ha suspendido podrá repetir un examen similar para optar a un 5. Es nuestro “nunca es tarde si la dicha es buena”: una red de seguridad para corregir errores a tiempo y asegurarnos de que nadie se quede atrás antes de avanzar. (Nota: Quienes falten al control oficial con justificante médico, podrán optar al 10 en esta prueba).
Es verdad que este volumen de evaluación me exige un esfuerzo extra de corrección como profesor, pero los excelentes resultados demuestran que vale la pena. ¡A por el curso!

